Hasta que nos volvamos a ver


Hasta que nos volvamos a ver...
No sabemos realmente si nos volveremos a ver, solo sabemos que nuestras vidas están ahí y pasarán y nadie sabe lo que pasará cuando pasen.

Me pesas, me dueles, me elevas, me subes hasta el cielo con tus palabras porque, joder, que palabras pero me hundes, me hundes con tu manera de esconder lo que sientes, lo que piensas, me matas con tus "los chicos no lloran" con tus "prefiero tomarlo todo a broma".

Me dueles porque me desconciertas, me dueles porque no se qué hacer.
Me dueles porque siento que nada malo puede pasar,
Me alegras porque siento que nada malo puede pasar.

Me vuelves literalmente loca, no se que hacer, que decir, como hablar. Pesar que realmente yo no se nada de ti ni tu de mi. Me vuelvo loca.

Te echo de menos, te echo demasiado de menos y pienso que no está bien, que esto nunca estuvo bien.
Te echo de menos y pienso que nunca nos hemos atrevido a saber lo que significamos la una para la otra porque, me aferro al pensamiento de que significamos mucho la una para la otra.

Porque nunca voy a olvidar esa palabras "creí que mi hogar era este sitio pero, realmente mi hogar esta donde estas tu"
Porque siempre me dejas con ganas de introspección, siempre me dejas con ganas de pensar que he hecho mal o que he hecho bien o simplemente que he hecho para que estemos así.
Porque siempre que estamos juntas se me clava tu olor en la pituitaria y no sale en semanas.
Porque te clavas ahí y no me dejas pensar, no me dejas vivir.
Pero, eh 
Sin mariconadas

Me duelo, me alivio.

Me duele pensar en el mundo.
Me duele pensarte y recordarte.
Me duele pensar, respirar, ahogarme.
Me duele el miedo.
Me duelen las heridas.
Me duele lo indolible.

Pero

Me alivia la lucha
Me alivia que las sabanas no huelan a mi
Me alivia saber que "se" pensar, que puedo respirar y que se salir del ahogo
Me alivia la incertidumbre del vivir
Me alivia la antagonía de mi mente

Consecuencias


Tristeza: Es lo primero que sientes, una tristeza enorme. Esta se traduce en llanto, angustia emocional, sensación de soledad, insomnio (dificultad para conciliar el sueño, pesadillas, sueños revueltos...), Bajada de autoestima (problemas para relacionarse y confiar en los demás, para aceptarse física y emocionalmente, miedo a perder el control de las situaciones...)

Otros problemas: enfermedades psicosomáticas (dificultad en las relaciones sexuales, dolor de cabeza, molestias estomacales, problemas para respirar, temblor, angustia, presión en el pecho...), cambios bruscos en los estados de animo, desconfianza hacia tu alrededor (pensar que todo el mundo, conocido o desconocido, es un enemigo en potencia). Reexperimentación total de los hechos (sentir, oler, ver, oir, todo como el día en que ocurrió...) , abstracción total del mundo (ver la vida como una mera expectadora de todo, eres como un narrador omnisciente) , dolor vaginal, dificultades para asumir tu orientación sexual, no guardar casi ningún recuerdo de tu infancia, repulsión hacia el semen.

Rechazo social/familiar: evitación (tras ser compartido se prefiere no hablar del tema, si este se vuelve a sacar, simplemente será ignorado o tratado como algo que da lástima, vergüenza o asco), negación ("todo eso que cuentas es falso", "¿hasta qué punto se considera que algo es una violación?", "no creo que sea algo que deba ser contado, no es una conversación comoda"...), culpabilización ("tu lo permitiste", "eso te pasa por ser tan zorra", "ya te dije que no fueras sola por ahí","no hiciste nada por evitarlo"...)ocultación (apartado dedicado a todos los que conocisteis mi dolor y no hicisteis nada por evitarlo)

¿Cuál es el día que mejor recuerdas?

¿Cuál es el día que mejor recuerdas?

Me pregunto cuál será el día más recordado de su vida para las demás, me gustaría saberlo realmente. Calmar mi mente pensando que cuando todo esto pase de verdad podré tener otro día para recordar.

Quizá os preguntéis cual es el día que yo recuerdo, y si no es así, no hace falta que sigáis leyendo, gracias.


Yo era pequeñita, tenía 8-9 años, no lo recuerdo. Estaba pasando el verano en una playa de la costa del mediterráneo, como de costumbre. Era sábado o, quizá domingo, eso tampoco lo recuerdo bien aunque, tampoco creo que sea un dato importante. La mañana transcurrió normal, despertar con churros traídos por papá o por los titos, un bañito con los primos y mis hermanos, vuelta a casa para comer en familia y luego siesta, en la que los mayores hacían deberes o estudiaban y yo me aburría intentado buscar alguien que quisiera jugar conmigo.

Pues bien. Todo comienza en este momento, en mis desesperadas siestas. Ese día uno de mis primos decidió que no iba a hacer deberes, prefería ir a su cuarto a escuchar música y, me invitó a ir con él. Yo accedí, siempre he amado la música y la idea de saber qué música escuchaba mi primo me atraía mucho, la verdad. Cuando llegamos al cuarto y, después de haber escuchado música él comenzó a hablarme de experiencias sexuales, me preguntaba si yo me masturbaba y, después de explicarme el significado de la palabra, no creyó mi no rotundo. Me dijo que si nunca lo había hecho no sabría si me gustaría. Me comenzó a hablar que en clase habían estado viendo el órgano reproductor femenino y que tenía algunas dudas. Me pidió que le dejara verlo y le dije que no, me pidió que si podía tocarme y le dije que no. Cuando él estaba dispuesto a echarse encima de mí, escuché la puerta del cuarto de mis tíos abriéndose, así que corrí a merendar.

Después de merendar propuse a mis hermanos ir a darnos un baño pero ellos no querían... mi primo sí. Dos de mis tías se ofrecieron a acompañarnos y mientras nosotros nos bañábamos ellas nos vigilaban desde la orilla, tomando el sol. Ya dentro del agua, con mis capacidades de movimiento y escape mermadas él consiguió su cometido. Salí del agua con dolor y lagrimas, cogí mis cosas y sin decir media palabra volví a casa.


Nunca conté lo ocurrido y, siguió ocurriendo, cada vez que nos encontrábamos hasta que cumplí los 15 años. Nunca dije nada.

Creo que comencé este blog para desahogar un poco todo el hollín que había en mi alma. 

Hace poco más de un año encontré con quien hablar sobre esto, alguien dispuesta a ayudar sin juzgar nada, alguien que nunca se atrevió a reprochar nada de mi comportamiento respecto a lo ocurrido. Alguien que me animó a buscar ayuda para solucionar todo esto.

A día de hoy no puedo decir que esté superado, pero puedo decir que me siento mucho mejor, que estoy luchando y que, probablemente esto sea una lucha constante, pero, al menos es mejor que sentirse en el fondo de un hoyo del que no puedes salir.


Hoy escribo esto por algo. Hoy me han invitado a una manifestación en contra de la violación y, me ha hecho plantearme que hay personas machistas en el mundo, que lo hacen y/o lo justifican, y que también hay mucha gente que sufre esto, gente que necesita ayuda y que no la encuentra por miedo a encontrarse con toda esa sociedad que las culpará por cualquier cosa, por no saber defenderse, por vestir de tal modo, por andar sola por esa calle...

Con este texto solo quiero que la gente que ha sufrido algo parecido se atreva a buscar ayuda y, que la gente que nunca lo ha sufrido entienda que la culpa no es nuestra. Que nosotras solo necesitamos dejar de ser un objeto de placer, necesitamos que se entienda que tenemos sentimientos, que somos libres.

QUE SOMOS LIBRES.

Morir de deseo


Ya que no puedo tocar tu coño, 
déjame al menos soltar mi energía en estos folios.

Sueño con tu cara de placer cuando masajeaba tu espalda.

Sueño con tu mirada alegre, 
con la tímida, 
con la triste, 
con la cariñosa, 
con la lujuriosa...

Sueño con dejar tus ojos en blanco, 
las piernas temblando, 
la garganta seca...

Llevo meses soñando despierta
 dormida.

En casa, 
en el coche, 
en el baño de un bar, 
en el monte, 
en un banco, 
en el cine,
en la arena...

Son tantas las opciones para hacernos gemir

Y ¿por qué no lo hice el día que pude?

Quizá fue lo mejor, si no, no sabría hoy lo que es 
morir de deseo.

El ABC de los inmortales


Alicates, aguja, barro, bisturí, brocha, bolígrafo, carboncillo, cincel, cartón, dedal, espátula, escayola, hisopo, hilo, lápiz, lana, lija, martillo, oleo, papel, partitura, pintura, piano, sierra, tela, teclado...

Cuerpo, manos, voz, piernas, cabeza...

Constancia, cultura, color, dedicación, dinámica, duende, entrega, esfuerzo, imaginación, magia, paciencia, perfección, peso, resistencia, respeto, tiempo, técnica...

Listas que solo entiendes si eres un "perroflauta", "muerto de hambre", "pero ¿solo estudias eso?", "eso ¿que salidas tiene?", "¿luego solo podrás ser maestro?", "es muy bonito como hobby pero como trabajo..."...

Retales de un ser bohemio

Bajo las losas de un pensamiento edificado, 
se esconde un bicho que algún día se encontraba desamparado. 
Huele a retales de un ser bohemio que aún no consigue adaptarse a su tiempo. 
Entre sus manos se escapaban versos que revelaban algo que ya no tiene nada de misterioso.

Eramos raros pero siempre buenos 
y, cuando, aún era capaz de escribir frío él se ponía tierno, 
sigue sin importarme el cuerpo porque no es más que un muro que nos han impuesto. 
Las melodías de pasos blancos y negros siguen consolando la ausencia de mi muerte 
y, ahora nunca me bajo de la brisa porque el sol ya nunca más se quiere ir.

Fuimos reflejos en nuestros propios espejos, 
copias totalmente desiguales que,
afortunadamente encontramos sin buscar. 

Y sin buscar excusas para un final, al final, las encontramos.