Lagrimas, se te escapa el alma...

Es que es verle resbalar una lagrima por sus mejillas y no saber que decir, que hacer, es como ver llorar a un niño desconsoladamente, esos ojos tan bonitos y profundos vacíos por un segundo, es como vivir sin la luz del sol o sin la preciosa vista de las estrellas, es como vivir alejada de todo cuanto amas, es ver en sus ojos un pueblo vació, es ver, sentir que te falta la vida, sentir como su alma intenta escapar por sus ojos para llegar hasta tu mano, y sentir en tus dedos como su alma que era triste de repente comienza a sonreír...
Es la vida que da secarle las lagrimas a la persona que quieres el demostrarle que el mundo no se acabara siempre que estés a su lado el demostrarle cuantas heridas se pueden curar con una simple caricia, con un beso, con un abrazo, con un todo...

Vive sonriendo y sonríe para vivir porque ella siempre estará ahí, ella siempre querrá secar tus lagrimas y aunque las provoque nunca quiso ni querrá provocarlas...
Es como verla llorar,
es como verla reír,
es vivir el echo de sentir todo lo que puedes vivir...

Renacer

Es como el florecer de una flor, lento pero hermoso a la vez... Es como una ráfaga de viento que rápida y suave azota las hojas de ese árbol que parece bailar. Es como las nubes que nublan tu cielo en noches de lluvia. Y se va como eso, como una mirada apartada por vergüenza, como una vida que es arrebatada por las manos ignorantes de cualquier ser banal...

Tic, tac, tic, tac...

Pasan los segundos, los minutos, las horas pero tú sigues ahí no viendo nada, mirándolo todo...
Pasa el tiempo y tu sigues ahí escuchando esa música profunda penetrante que te hace aislarte de todo a tu alrededor...
Se para el tiempo en un segundo y apareces en tu mundo de ensueño. Apareces en ese paraje casi desierto, tú desnuda, sientes el aire en tu cuerpo, tu pelo ondea al viento y sientes ese frio en todo el cuerpo, vas notando como todos los pelos de tu piel se ponen de punta y como tus pezones se van poniendo duros como una piedra. Te miras de arriba a abajo, sonríes y corres a sentarte a la sombra de aquel Baobab, cierras los ojos y respiras hondo tanto que incluso parece doler, expiras y...
Despiertas