Vive...


Va con sus tacones de charol rojo en los pies, su pamela blanca bien calada en la cabeza, sus labios bien maquillados y ,como no, una mirada siempre alfrente. Sin embargo, él con la primavera aun en su cuerpo, camina mirando al suelo y casi sin hacer ruido intentando pasar desapercivido, intentando cernir sobre él todas las nuves del cielo.
Un toc, toc y un sesear característico de su cuerpo de repente, se cruzaron. Las nubes se disiparon y, sus zapatitos de charol rojo brillaron.

Encerrarte en los recuerdos.

Agarrarte a unos ojos que ya no observan, si quiera miran de refilón los tuyos pero no mas que intentando adotar una nauseabunda rutina sin sentido.
Agarrate a un cuerpo que ya no es cuerpo sólido sino la columna de humo que dejó levantada su presencia de hace años.
Insisitir en un recuerdo que ya no es recuerdo vivo, sino el vago recuerdo de lo que ya murió en el alma.
Apoyarte en un vaston de caduca madera que ya no es madera, ni arbol, ni vida, sino una asquerosa monotonía, un enervante toc, toc, toc, toc... como el traqueteo de un caballo ya viejo que parece tener la silla incrustada a su viejo lomo.
Reiterar en un perfume, que ya no perfuma sino apesta por tu afan de no abrir la ventana y renovar el aire, aire ya caduco que te mantiene en tu sueño.
Aislarte en recuerdos, miradas, apoyos que no eran mas que un espejismo de tus deseos.

Viajes de nostalgia

Va creciendo poco a poco entre un secarral inhóspito esa fina y delicada amapola
Se va abriendo poco a poco, con fuerza y una sonrisa. Se la ve dispuesta a vivir su vida, corta pero dulce y hermosa.
Pasan miles de personas frente sus ojos ya aburridos y ella, ahí plantada no piensa en otra cosa que en viajar salir de ese trozo de tierra y conocer mundo. Un día una niñita de un par de años que paseaba con sus padres ingenua y despreocupada la mira, y con una sonrisa la arranca y se la regala a su madre que tras ponerla en su pelo sigue andando de la mano de su hija. Aquella amapola ya era feliz, tenia su deseado viaje que aunque sabia que seria corto le merecía la pena el echo de salir de allí un solo segundo.
Es esa amapola que acaricia al viento con sus aterciopelados pétalos como tus labios rojos que no puedo olvidar cuando me besaban.
Es esa amapola tan dulce y perecedera como nuestros besos furtivos entre arboles, a escondidas como si creyéramos que amarnos era un pecado, que nadie debía saberlo.
Son tus labios rojos como esas amapolas que crece entre lo horrendo.
Son tus labios tan fugaces al pasar por los míos como el viaje de la amapola.
Es tan triste tu voz cuando hablamos por teléfono a la lejanía como las tristes lagrimas de aquella niña que se sintió culpable al sentir que la había matado pero sin poder adivinar que cumplió el único y mayor deseo de la vida de aquella hermosa y aterciopelada flor.
                                                                                                             Viajar

Lagrimas, se te escapa el alma...

Es que es verle resbalar una lagrima por sus mejillas y no saber que decir, que hacer, es como ver llorar a un niño desconsoladamente, esos ojos tan bonitos y profundos vacíos por un segundo, es como vivir sin la luz del sol o sin la preciosa vista de las estrellas, es como vivir alejada de todo cuanto amas, es ver en sus ojos un pueblo vació, es ver, sentir que te falta la vida, sentir como su alma intenta escapar por sus ojos para llegar hasta tu mano, y sentir en tus dedos como su alma que era triste de repente comienza a sonreír...
Es la vida que da secarle las lagrimas a la persona que quieres el demostrarle que el mundo no se acabara siempre que estés a su lado el demostrarle cuantas heridas se pueden curar con una simple caricia, con un beso, con un abrazo, con un todo...

Vive sonriendo y sonríe para vivir porque ella siempre estará ahí, ella siempre querrá secar tus lagrimas y aunque las provoque nunca quiso ni querrá provocarlas...
Es como verla llorar,
es como verla reír,
es vivir el echo de sentir todo lo que puedes vivir...

Renacer

Es como el florecer de una flor, lento pero hermoso a la vez... Es como una ráfaga de viento que rápida y suave azota las hojas de ese árbol que parece bailar. Es como las nubes que nublan tu cielo en noches de lluvia. Y se va como eso, como una mirada apartada por vergüenza, como una vida que es arrebatada por las manos ignorantes de cualquier ser banal...

Tic, tac, tic, tac...

Pasan los segundos, los minutos, las horas pero tú sigues ahí no viendo nada, mirándolo todo...
Pasa el tiempo y tu sigues ahí escuchando esa música profunda penetrante que te hace aislarte de todo a tu alrededor...
Se para el tiempo en un segundo y apareces en tu mundo de ensueño. Apareces en ese paraje casi desierto, tú desnuda, sientes el aire en tu cuerpo, tu pelo ondea al viento y sientes ese frio en todo el cuerpo, vas notando como todos los pelos de tu piel se ponen de punta y como tus pezones se van poniendo duros como una piedra. Te miras de arriba a abajo, sonríes y corres a sentarte a la sombra de aquel Baobab, cierras los ojos y respiras hondo tanto que incluso parece doler, expiras y...
Despiertas