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Cuánto te he echado de menos.

Cada mañana al despertar
Un pensamiento fugaz pasaba por su mente
Ahora no estaba sola, pero tampoco estaba con él
No quería sentir que lo necesitaba pero
Tenía ese sentimiento desde hacía ya semanas
O quizá eran meses

Te echo tanto de menos
Era la máxima de su pensamiento

Habían pasado tantas cosas juntos
Eran unos grandes amigos, de esos que nunca quisieron ser amigos

Estarían juntos siempre o, al menos, eso se habían prometido
Cuando se besaron por primera vez.
Había sido todo hablado sin una sola palabra
Antes amigos, ahora algo más, el futuro, ya se verá
Donde estén o como estén eso no importa siempre el uno con el otro
O al menos siendo libres.

De golpe él abrió su mente y se dijo
¿Echar de menos? Nunca lo había sentido tan fuerte.

Mañana volverán a estar juntos, no para siempre,
Está claro, pero al menos
No estarán separados tanto tiempo
O eso quieren creer.
Son almas libres presas de un sentimiento de añoranza.


La enfermedad de la nostalgia.


Tenía tantas ganas de estar con él, que ya lo veía en cada esquina, la locura se apoderaba de ella y si cerraba los ojos e inspiraba con fuerza era capaz de escuchar su voz, ronca, dulce, cercana. "Cuánto te he echado de menos"
Cuando reía era capaz de escuchar su risa como en un eco lejano, cálida y cercana.
Cuando se tumbaba en la cama, con los ojos ya casi cerrados por el sueño, era capaz de entre ver por sus pestañas su nítido rostro.
Algunas veces, incluso se despertaba en mitad de la noche porque lo sentía a su lado, sentía sus caricias, sus besos, sus miradas

Vivió durante días, semanas y meses, la espera. Vivió siempre en ese anhelo constante.

Mientras, él en casa se preguntaba por qué ella ya no le hablaba, por qué ya no se despertaban con mensajes de buenos días o se despedían con un buenas noches, por qué ella ya no era como antes.

Simplemente ella había sido atrapada por el eterno sueño de la nostalgia.

Lidiemos esta guerra.

Trincheras de guerra que creamos en tu cama
Trincheras de una guerra pacifica
Trincheras de una guerra que todo hombre debería lidiar
Trincheras de la única guerra que el hombre debería pugnar

Trincheras que abandonas por miedo
Trincheras que abandonas ansiando la libertad
Trincheras a las que fuimos por gusto
Trincheras que dejamos por deber patrio.



Tristes guerras
si no es amor la empresa
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son las palabras
Tristes, tristes

Triste hombres
si no mueren de amores
Tristes, tristes.

Miguel Hernandez

"Te quiero"

-Y ¿os dijisteis "te quiero"? - Preguntó con una mirada que derrochaba intriga y alegría.
-Pues, no - Dije yo mirando el humo que hacía un segundo salía de mi boca.
-¿Tan bonito y ni un te quiero? - Volvió a preguntar extrañada.
- ¿Para qué? Siempre lo mismo, soltamos los te quiero como si fueran palabras estrictamente necesarias para mantener una relación. Puedo quererlo o no quererlo eso poco o nada importa para darme el gusto y, aunque lo quisiera y lo dijera ¿ qué podríamos ganar, un "y yo" casi tan vacío como mi "te quiero"? - di una calada a mi cigarro, solté el humo cerré los ojos un segundo y, proseguí - lo siento si te defraudo pero ya no voy a decir más palaras protocolariamente correctas, me niego, quiero que cada una de mis palabras salga del corazón, quiero tener que pensarlas que me duela un poco o nada decirlas, emocionarme, sonrojarme, quiero sentir ese hormigueo en la tripa cuando diga una palabra importante.
-Joder chica, yo solo quería que me confesaras que se te ha clavado en el alma porque, yo te lo noto, no sabrás quitártelo de encima.
Y con las mejillas sonrojadas, la mirada perdida y una voz inquebrantable dije:
- Eso nunca lo sabremos, lo que si puedo decirte es que aun hoy seguiría guardando el "te quiero" en una caja muy escondida de mi trastero.

+Y que siga allí. Mientras las miradas hablen, los besos expresen, los abrazos se sientan y las risas abunden, la necesidad del "te quiero" se mantendrá en su valor mudo porque, una mirada vale más que mil "te quiero"s

Solo son historias.

Besos que no llenan
Sexo que no grita
Respiración que no se ahoga
Palabras que no susurran
Miradas que no perturban
Caricias que no se erizan

Una historia más que vana


Besos que te ahogan
Sexo que susurra
Respiración que perturba
Palabras que se erizan
Miradas que te llenan
Caricias que se gritan

Una historia más que llena.