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Cuánto.


¿Cuántas veces deseaste escribir sin saber el qué?
¿Cuántas veces deseaste hablarle pero en tu mente solo aparecían negativas?

¿Cuántas veces quisiste llorar y acabaste riendo?
¿Cuántas veces quisiste dejar de sentir y aún así te vendiste a las caricias del viento?

¿Cuántas veces dijiste amar a alguien y todo era simple aprecio?
¿Cuántas veces dijiste hasta pronto aunque sabías que era un adiós eterno?

¿Cuántas veces sentiste que te faltaban mil cosas por vivir pero te echaste a dormir?
¿Cuántas veces sentiste terror pero lo abrazaste con más fuerza?

¿Cuántas veces miraste unos ojos vidriosos y los ignoraste?
¿Cuantas veces miraste unos ojos que te mandaban mensajes cruzados y decidiste evitarlos?

¿Cuántas veces te sentiré antes de verte?
¿Cuántas veces te veré antes cansarme de sentir?

Miradas inexistentes.


Ahí, sentado, como el que no quiere la cosa.
Sus ojos que están sin estar me miran.
Me recriminan algo que yo nunca hice.
Pero ahora comienzo a sentirme culpable.

No hablan, esta vez tan solo me miran.
Ya hablaron ayer lo suficiente.
Se que piensan que todo fue mi culpa. 
Pero esta vez me miran.  

Solo me miran.

Están aquí.


Sin boca
hablan.

Sin ojos 
miran.

Con oídos
no me escuchan.

Con odio 
juzgan.

No las escuches.


Cuando, adentrada en mi mundo , noto como todos los arboles entran en una época estival llegada a destiempo que congela las cosechas y extraña a todo ser natural.
Cuando llega la oscuridad y me quedo a solas oyendo únicamente esas leves carcajadas en compañía de esos mil recuerdos que me aterrorizan.
Cuando comienzo a luchar por entero en no escucharlos.
Cuando empieza mi lucha por devolver las épocas mas cálidas y confortables que dan color a todo ser, no consigo mas que sentirme desprotegida, no consigo mas que sentirme alejada del cariño de sus alientos, no consigo ya ver a ese semidiós que trae consigo la primavera.

Nada.

La luz que iluminaba su rostro desfigurado de dolor a desaparecido, pero escuchar sus gritos sin una luz que la muestre hace los sonidos dolorosos, los silencios tensos esperando el siguiente grito y la inmensa nada me hace pensar que quizá ella ya no esta, que los gritos no son mas que un eco muerto de su vida.
La oscuridad se hace eterna, silenciosa.
La eternidad se hace oscura y tenebrosa.
El silencio se hacer eterno, torturador.