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Me echaré a volar.


Acérquense a centímetros de mí o aléjense a kilómetros porque, voy a desplegar mis grandes y pesadas alas.

Empezaré a aletear de un momento a otro y se que al principio nos dolerá el respirar por todo el polvo que voy a levantar, se que algunos os vais a marchar. Estoy segura de que me constará respirar, que me agotaré y que durante un tiempo me parecerá inutil seguir aleteando y, aunque me duerma cada noche pensando que mi sueño de rozar el sol es imposible, a la mañana siguiente volveré a crear ese polvo con la misma fuerza.

Porque llegará un día en que remonte el vuelo, llegará el día en que mis alas rocen el sol y se, que ese día cuando mire abajo los tendré a mis pies con todo el cuerpo lleno de polvo y una sonrisa blanca y enorme.

Ese día llegará y mis alas irán perdiendo tamaño y esas enormes y pesadas alas se irán haciendo pequeñas y ligeras. Será entonces y solo entonces cuando vuelva a pisar tierra sabiendo que nunca perderé las alas.

Abandónate a la pérdida


Me dejé el alma
en la cama
de alguna dama

Me dejé la blusa
cuando confusa
buscaba mi musa.

Me dejé el aliento
en arreglar el talento 
que me dio el tormento

Me perdí en la luna
buscando la cuna 
que resultara más oportuna

Me dejé la vida
entre ida y venida
buscando la salida
en un laberinto perdida.

Tardes de lluvia


Un goteo constante, regular
olvidaba lo que pasaba en mi vida,
Y una orden concreta llegaba.
Mi vida estaba atada a ese repicar.

Que no pienso,
solo dejo que se muevan a su antojo

Solo me deleitan sin entender yo por qué.

Música.


Hace que mi corazón lata al ritmo de sus tensiones.
Hace que mis músculos se muevan sin que mi mente llegue a pensarlo.
Hace que mis labios sonrían.
Hace que mis ojos se abran hacia lo desconocido.

Hace que el humo de mis labios tenga algún sentido.
Hace que el liquido elemento que pasa por mi garganta sea una realidad.
Hace que el olor de esos besos se convierta en rápidos aleteos de colibrí.
Hace que las saladas aguas se conviertan en mares.

Hace que mi sol brille como nunca.
Hace que la lluvia repiquetee cual fiel tambor.
Hace que mi  viva muerte tenga sentido.
Hace que estés a mi lado sin que puedas estarlo.

Hace milagros

Hace arte.

Mejor que un sueño.


Pasa el tiempo mientras ella mira a la nada.
La música se va a pagando.
Poco a poco.

Ella adentrada ya en su mundo siente el silencio como la mas tímida oscuridad.
Ve sus ojos como parte de un pasado mas dulce 
Siente sus manos con una suavidad mas dulce que la de sus propios sueños.
Lo mira tan profundo que en sus retinas puede percibir lo que siente, lo que piensa.

Los muñecos de su mente bailan un vals.

La oscuridad del silencio se atenúa.

Aparece la música.

Aires de pasión.

El viento se paró de repente y con él las hojas de ese árbol.

Allí, en aquella sala tan solo resonaba una guitarra, un vals renqueante y tímido.
La timidez desapareció y en la oscuridad de la incertidumbre aparecieron unos muñequitos bailando como si les hubieran dado cuerda.

De repente el viento volvió y fue moviendo poco a poco una a una las hojas de aquel sauce.

La guitarra calló, los muñecos se desvanecieron.

Déjate llevar.

Observa el vaivén del viento, de las hojas en los arboles. Vamos pequeña baila con él vamos siéntelo y sueña con tu  mundo ideal, vívelo, ámalos a todos, llora cuanto quieras y ríe aun más. Siéntelo muévete tu eres una más con él.


Descálzate y corre, corre hasta el acantilado mas alto y siéntate, deja que tus pies también se 
muevan con el viento deja que los esclavos del suelo se liberen con su vaivén.

Ponte en pie abre las piernas, extiende los brazos y cierra los ojos entrégate al viento.

Siéntelo, vívelo.

Sueña.


Imperturbable.


Sus ojos se cierran en la oscuridad negra de la noche.
Su nariz inhala en humo los recuerdos.
Entre sus labios una luz digna de la más cálida hoguera.
Una mano cae como muerta por la gravedad
La otra agarra el color frío de su perdición.
Su cabeza se muestra impasible 
La vena de su cuello marca el ritmo
Una vida guiada por el repiqueteo de un yembe.

Mirada ya inexistente.
Labios rojos.
Manos curtidas por el tiempo.
Mente firme.
Sangre de luchadora.

Impávida ante el tiempo.

Mi mundo...


Bienvenido al mundo de mi mente, al mundo de mis sueños mas profundos y mis ambiciones mas potentes, un mundo en el que 1+1 siempre sera infinito, en el que se puede estar sin estar, un mundo, en el que no importan ni tiempo ni espacio, solo importan las esencias de cada persona, un mundo, en el que nunca estamos solos pero en el que siempre nos mantenemos libres por encima de todo, un mundo en el que, aunque hayan sueños rotos, con sus pedazos siempre se hacen  unas muy hermosas obras de arte.
Un mundo que no es un mundo cualquiera, es mi mundo, el único en que de verdad me siento feliz y libre...