Marcas en su colchón.


Cada noche, entre lagrimas recordaba aquel momento y con una mezcla de miedo y rabia realizaba con su dedo indice una señal en su colchón, siempre el mismo lugar y siempre la misma marca.

Esta marca era suave y delicada como acostumbraba a ser ella antes de que aquel momento ennegreciera sus pasos.

Hoy, ella, acercó su dedo al colchón para, una vez mas, realizar esa marca con su dedo indice, y en un momento de lucidez transitoria se dio cuenta de que el rozamiento de su dedo sobre el colchón había hecho que este quedara marcado, tan marcado como su corazón tras aquellos ataques de lujuria.

¿Y ahora?


Y ahora qué hago yo si cuando vuelvo a casa mi pelo ya no huele a ti
Si cuando estoy aquí no tengo que pensar que haré mañana para poder verte
Si cuando camino por los parques ya no siento tu mano con la mía
Si cuando hablamos ya no siento tu calor
Si cuando te veo acostadito ya no puedo sentir ese latir en tu pecho

¿Y ahora qué hago si ya no me despierto a tu lado?

Por nosotros


Por los que no volvieron.
Por los que vuelven.
Por los que ya no podrán volver.

Por los que vieron allí un hogar.

Por los que nos dejaron un millón de lecciones.
Por los que se fueron y solo dejaron ausencias.

Por los que estuvieron, estamos y estarán.

Por lo que fuimos y lo que seremos.

Por la familia.
Por nuestro hogar.

Te encuentro entre mis letras.



Entre los espacios de mis letras
aparece un gran vacío.

Entre los vacíos de los espacios
aparece el susurro de una voz.

Entre los susurros entonados
aparece una caricia.

Entre caricia y caricia
aparece una imagen.

Entre las imágenes tímidas
aparece una brisa.

Entre las brisas con olor a nostalgia
aparece un momento lejano.

Entre los momentos que dejaste
un lugar guardado.

Tu propio mundo.


Verlo todo 
escuchar en susurros lo que podrían ser gritos
No ver nada 
sentir golpes certeros como caricias de amor

Oler tu mundo 
verlo todo con esa tenue luz que cada mañana te ofrece tu ventana
No escuchar 
sentir cada discusión como un baile apasionado

No sentir nada y sentirlo todo

Se derrumbó.


Mi te quiero en el cielo se difuminó, se volvió oscuro 
y cayó, como la más tímida lagrima cae al suelo.

Un te quiero se rompió en mi voz 
y te quebró el alma.

Un te quiero que bufó las puertas 
y empapó tus ideas.

Del montón

Aparecía con mil nubes entre las manos.
Como un eclipse de luna.
Aparecía con un tenue farol.
Desaparecía entre cristales rotos
Aparecía como nadie.
Me quería como todos.